Cada cierto tiempo vuelve a aparecer en los medios la historia del experimento que Joshua Bell, el famoso violinista, y The Washington Post realizaron en el metro de Washington en 2007. El músico se puso a tocar en hora punta, con un Stradivarius, algunas de las piezas más complejas que se han escrito nunca para ese instrumento. Solo algunas personas se pararon. Recopiló unos pocos dólares. Solo una mujer entre miles lo reconoció. Desgraciadamente hoy en día son pocos los que escapan de esa falta de criterio. Para reconocer algo como bueno alguien nos tiene que decir que lo es, lo sea o no.
Entonces entró aquella mujer. Iba vestida como una oficinista de los 70 y en la mano llevaba un maletín cuadrado. Se deslizó entre la gente y los beats de vanguardia que el DJ liberaba del vinilo y consiguió dejar su carga sobre una mesa al fondo de la galería. En un momento se agenció un vaso de cava rosa, abrió el maletín que contenía una máquina de escribir Brother Deluxe 1350 y volvió a salir a la calle con ella.
Una vez allí, se sentó en un macetero callejero, le puso papel a la máquina y se puso a escribir, aunque no exactamente. En realidad se puso a hacer retratos de la gente que había por ahí. Enseguida quedó demostrado que escribir a máquina en la calle llama más la atención que tocar el violín, en un minuto estaba rodeada de gente que literalmente alucinaba.
Se trataba de Keira Rathbone, una artista de Londres famosa en todo el mundo por dibujar con máquinas de escribir.
«Estaba estudiando primero de Bellas Artes en la Universidad de Bristol. Un día estaba sentada en mi habitación frente a la máquina de escribir. Me apetecía mucho hacer algo con ella, presionar las teclas, pero no tenía nada que decir así que empecé a aporrearla, presionando teclas al azar. Terminé una línea y volví a escribir sobre ella, lo que creó algunas formas interesantes. Me gustó».
Hoy Keira está haciendo retratos muy pequeños, pero no siempre es así. «Dependiendo de la escala o de la densidad de caracteres de la imagen, terminarla puede llevarme semanas o meses las más grandes. El proceso es similar al dibujo o la pintura».
Extraído de: yorokobu.es












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