El cuerpo humano es la máquina más perfecta que existe. Esto lo hemos oído millones de veces, pero también nos surgen algunas dudas...
¿Por qué tenemos dos riñones, si podemos vivir con uno sólo? La redundancia, parte de un mal diseño, que incrementa el coste energético ¿no?
Los riñones no fueron siempre dos. Durante el proceso de la evolución, el sistema excretor cambió para adaptarse a los medios, de tal manera que el cuerpo al que pertenecían estuviese en equilibrio con el exterior.
Así, pasamos de un sistema excretor repartido por toda la superficie del cuerpo al poro excretor, o al tubo, ya similar a la nefrona (célula renal), que termina en una vejiga rudimentaria. Los insectos ya tienen dos, que aunque no son riñones propiamente dichos, se llaman tubos de Malpighi y se encuentran en contacto con la hemolinfa del animal recogiendo los productos de desecho.
En el ser humano, el riñón se encarga de filtrar la sangre, eliminando los productos de desecho que se han ingerido o se han producido en el organismo. Pero, además, regula el volumen y la composición en sales e iones de los líquidos corporales para que el resto de las células puedan desarrollar sus actividades.
Los estudios demuestran, que un solo riñón, al 75% de su capacidad funcional, es capaz de mantener vivo al organismo y que el ambiente dentro del cuerpo sea adecuado. Pero, este riñón único se ve sometido a soportar una gran carga de trabajo. Para aguantarlo, se mineraliza y supervitaminiza, o dicho de otra forma, se hipertrofia.
Por lo tanto,un ser humano con un solo riñón puede tener una vida completamente normal, porque su riñón se pone “cachas”, pero tenemos dos riñones porque es lo ideal para nuestro organismo.
Fuente: Naukas





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